CA

Enamórate de ti y de la vida, después hazlo de quien quieras

8:10 rgjd210417 0 Comments


Nos hicieron creer que “el gran amor” solo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja y la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Nos hicieron pensar que una formula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, era lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene un nombre “anulación” y que solo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable. Nos hicieron creer que el matrimonio es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados. Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas formulas son equivocadas, que frustran a las personas, son alienantes y que podemos intentar otras alternativas.

Nadie nos va a decir esto, cada uno lo va a tener que descubrir solo. Y ahí, cuando estés muy enamorado de ti, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor…aunque la violencia se practica a plena luz del día.

John Lennon

Hemos olvidado nuestro lugar en el mundo. Tenemos miedo de no cumplir con las expectativas, de no encontrar al amor de nuestra vida, de no triunfar, de no alcanzar metas, de no nacer, crecer y reproducirnos.


En definitiva, nos hemos sometido a lo que los demás esperan de nosotros. Hemos llegado a un punto en el que no sabemos respetarnos ni trabajarnos. Desconocemos cómo destacar lo maravilloso que hay dentro de nosotros.

Recuerda que sin ti no puedes hacer nada. No puedes vivir, no puedes respirar, no puedes sonreír, no puedes enamorarte… Este razonamiento tan obvio y tan sencillo esconde tras de sí una premisa que debería guiar nuestras vidas: cuida de ti mismo y, si es necesario, ayuda a los demás a que se cuiden.

Es decir, conseguimos poco o nada entregando nuestra vida, nuestro coraje y nuestro día a día a que los demás sean felices. Ahora bien, eso no significa que debamos despreocuparnos de los demás, sino que debemos alcanzar un equilibrio y no olvidarnos de la importancia de fomentar nuestro propio crecimiento personal.

Las raíces de nuestro árbol

Destacar sobre lo demás nuestro autocuidado no ha de ser fácil, pero merece la pena. Es decir, cuando hablamos de amor todos debemos ganar. Para que esto suceda, tenemos que cuidar nuestras raíces regando nuestro árbol, es la única manera de que se haga grande y fuerte.

Cuando tu Yo interno falla, entonces falla todo a tu alrededor. No te puedes permitir darlo todo por los demás y quedarte vacía o vacío por dentro, pues eso originará un sentimiento de desolación insoportable.

Así que primero enamórate de ti, cuídate y cultívate. Ama la vida para lograr amar en plenitud y sin apegos excesivos. O sea, el objetivo es que cultives tu felicidad para lograr ser capaz de darla. Si mimas tu árbol y lo cuidas cada día, sus frutos crecerán sanos y llenos de energía positiva.

Autoría:

Psicóloga Raquel Aldana

0 comentarios:

6 pasos que te ayudarán a no perder la calma

17:05 rgjd210417 3 Comments


Diariamente nos suceden situaciones en la vida que nos hacen perder la calma a la menor provocación, lo cual no está nada bien, ya que perdemos de manera automática el control y todo puede salirnos mal.

La buena noticia es que existen maneras en las que uno puede controlar el no perder la calma y prueba de ello son los pasos que te damos a conocer en este artículo.

Recuerda que lo importante no es solo que leas los pasos, sino que se te queden grabados y los ejecutes a la perfección.

Pasos que te ayudarán a no perder la calma


1. Reconoce que todos somos únicos y diferentes. Eso puede hacer un poco difícil el entendernos unos a otros, pero también hace de la vida algo más interesante. Escoge valorar eso que hace único a cada persona.

2. Aprende a aceptar tus debilidades y no esperes que nadie, ni tú ni los demás, sea perfecto. Todos estamos en el mismo viaje de la vida, y todos buscamos mejorar y cambiar. Sin embargo, el cambio generalmente es un proceso largo.


3. Conoce aquello que te saca de quicio. Trata de ser consciente de las cosas que te molestan. De esta forma, puedes prepararte mentalmente para no reaccionar en base a tus emociones. Date un tiempo fuera para pensar en cómo actuar ante tales situaciones sin perder la calma ni tratar de solucionarlo todo.

4. Lentamente cuenta hasta 10. Respira profundamente. Esto te ayudara a mantener el control antes de que digas algo de lo que puedes arrepentirte.

5. Trata de ampliar tu perspectiva, y ve las cosas desde diferentes ángulos. Esto abrirá tu entendimiento, y también te hará más compasivo.

6. Ríete un poco más y no te tomes la vida tan en serio. De esa manera, te sentirás mucho menos frustrado y mucho más feliz.

Una vez que domines cada uno de estos pasos mencionados, te darás cuenta que ya no pierdes la calma con facilidad. ¡Es por tu bien!

Si te gustó este artículo no dudes en dejarnos un comentario, además de compartirlo. Recuerda seguir nuestra página de Facebook para que no te pierdas todos los artículos que tenemos para ti. 

¡Gracias!

3 comentarios:

El valor de enseñar a los niños a decir “gracias”, “por favor” o “buenos días”

14:25 rgjd210417 0 Comments


Soy de la generación del gracias, del por favor y del buenos días, de la misma que no duda en decir un “lo siento” cuando es necesario. Cualidades todas ellas que no dudo en transmitir en mis hijos, porque educar en respeto es educar con amor.


Transmitir a los niños la importancia de dar las gracias, de “pedir por favor” o de decir “buenos días” o “buenas tardes”, va más allá de un simple acto de cortesía. Estamos invirtiendo en emociones, en valores sociales, y ante todo, en reciprocidad.

Para crear una sociedad basada en el respeto mutuo, en la que el civismo y la consideración marquen la diferencia, es necesario invertir en esas pequeñas costumbres sociales, a las que a veces, no prestamos la importancia que merecen. Porque la convivencia se basa al fin y al cabo en la armonía, en esas interacciones de calidad basadas en la tolerancia donde todo niño debería iniciarse desde una edad temprana.

Lo creamos o no, podemos educar a un niño en valores desde edades muy tempranas. Sus aptitudes son casi insospechadas y hemos de aprovechar esa gran sensibilidad en materia emocional. Te hablamos de ello.

Dar las gracias, un arma de poder en el cerebro infantil



Los neurocientíficos nos recuerdan que el sistema neuronal de un niño está programado genéticamente para “conectarse” con los demás. Es algo mágico e intenso. Incluso las actividades más rutinarias como alimentarlos, bañarlos o vestirles se convierten en improntas cerebrales que prefiguran en un sentido u otro la respuesta emocional que tendrá ese niño en el futuro.

El diseño de nuestros cerebros, por así decirlo, nos hace sentirnos inexorablemente atraídos a su vez por otros cerebros, por las interacciones de todos aquellos que están a nuestro alrededor. Así pues, un niño que es tratado con respeto y que desde una edad temprana se ha acostumbrado a escuchar la palabra “gracias”, entenderá rápidamente que está ante un refuerzo positivo de gran poder y, que sin duda, irá desentrañando poco a poco.

Es muy probable que un niño de 3 años al que su padre y su madre han enseñado a decir gracias, por favor o buenos días, no comprenda muy bien aún el valor de la reciprocidad y del respeto que impregnan estas palabras. No obstante, todo ello crea un adecuado y maravilloso sustrato para que después las raíces fuertes y profundas.

Al fin y al cabo, la edad mágica comprendida entre los 2 y los 7 años, es la que Piaget denominaba como “estadio de inteligencia intuitiva”. Es aquí donde los pequeños, a pesar de estar supeditados al mundo del adulto, van a ir despertándose progresivamente al sentido del respeto, a intuir ese universo que va más allá de las propias necesidades para descubrir la empatía, el sentido de la justicia y por supuesto, la reciprocidad.

La reciprocidad, un valor social de peso



Cuando un niño descubre por fin lo que sucede en sus contextos más próximos cuando pide las cosas por favor y las concluye con un gracias, ya nada va a ser igual. Hasta el momento, lo llevaba a cabo como una norma prosocial pautada por los adultos, algo que le confería refuerzos positivos por su buen comportamiento.

No obstante, tarde o temprano experimentará el auténtico efecto de tratar con respeto a un igual, y cómo esa acción revierte a su vez en él o en ella misma. Es algo excepcional, una conducta que le habrá de acompañar para siempre, porque tratar con respeto a los demás es también respetarse a uno mismo, es actuar de acuerdo a unos valores y un sentido de convivencia basado en un pilar social y emocional de peso: la reciprocidad.

Será sobre los 7 años cuando nuestros hijos descubran plenamente todos estos valores que conforman su inteligencia social. Es ese instante en que empiezan a dar más importancia a la amistad, a saber lo que implica esa responsabilidad afectiva, a entender y disfrutar de la colaboración, atendiendo necesidades ajenas e intereses diferentes a los propios.

Es sin duda una edad maravillosa donde todo adulto debe tener muy presente un aspecto esencial: debemos seguir siendo el mejor ejemplo para nuestros hijos. Ahora bien, la pregunta mágica es la siguiente… ¿De qué manera vamos inculcando en nuestros hijos desde edades tempranas esas normas de convivencia, de respeto y de cortesía?

Te ofrecemos unas sencillas estrategias para que las tengas en cuenta, son indicaciones básicas que señalar a los niños en cada situación. Vale la pena tenerlo en cuenta.

¿Has llegado o entrado a algún sitio? Saluda, di buenos días o buenas tardes.
¿Te vas? Di adiós
¿Te han hecho un favor? ¿Te han dado algo? Da las gracias.
¿Te han hablado? Responde.
¿Te están hablando? Escucha.
¿Tienes algo? Compártelo.
¿No lo tienes? No envidies.
¿Tienes algo que no es tuyo? Devuélvelo.
¿Quieres que hagan algo por ti? Pídelo por favor.
¿Te has equivocado? Discúlpate.

Normas sencillas que, sin lugar a dudas, le serán de gran ayuda en el día a día.

0 comentarios: